martes, 16 de junio de 2009

Acto tercero. Parte 3: Hablando del espectro principesco.

Gato esta acomodado en la ventana por la que entran los rayos dorados del sol en la mañana. El día tiene un azul intenso y precioso. Princesita es despertada por los rayos del sol y se reclina cubriéndose los ojos con la mano, mirando hacia la ventana entre las rendijas de los ojos cerrados a la vez que reclina inspirando.

G: Vaya parece que nuestra bella durmiente ya se despertó ¿Sera por que la besaron los rayos del sol?

P medio adormilada trata de enfocar a Gato con la mirada.

P: ¿Me quede dormida?

G: Evidentemente ¿Por que no vas a desayunar y luego hablamos de tu sol?

P: ¿Qué? ¿De mi sol?

G: Si de tu él. Ya te dije que él venia luego, claro que lo que quería decir es que hablaríamos de él luego.

P se torna de repente melancólica, romántica y melodramáticamente apasionada. Con la mano aun cubriendo sus ojos de los rayos del sol y sobre la cama solo necesita cerrar los ojos para contestar.

P: Ah! Él es el sol y yo... Yo soy la...

G: Para, para. Dejate de Orientes y occidentes. Es muy temprano y yo solo soy un gato. A estas horas no se me da muy bien entender metáforas apasionadas sobre las trayectorias celestes. Todo lo más saco es que el sol y la luna siempre van de este a oeste. Me basta con mirar el cielo para ello, así que puedes ahorrarte ese apasionamiento e irte a desayunar.

P se enfada.

P: Oye soy una princesa y esta no mi idea de como debería de despertarse una princesa ¿Eres siempre tan desagradable por las mañanas?

G: Soy un gato, así que probablemente prefiera la noche ¿Pero por que no te vas a desayunar?

P se levanta rápidamente de la cama con todo su enfado y se dirige hacia la puerta.

P: Gato molesto, si algún día tengo una mascota sera un perro... Además... Además... ¿Qué demonios hago yo hablando con un gato? Es... Es... Es estúpido.

G: Que genio chica, no dejes que te lleven los demonios ¿Es estúpido el gato o lo es hablar con él?

P desde la puerta ya abierta con ira.

P: Estúpido.

G: ¿A que esta bonito día? Es tan, tan azul. Un precioso día azul. Que azul que es el día. Azul.

P parada en la puerta mira hacia por la ventana el precioso día azul todavía enfadada, acto seguido su expresión se relaja melancólica nuevamente, agacha la cabeza mirando hacía el suelo. Al momento mira hacia G con cólera.

P: Estúpido gato negro. No, negro no, ahí parado sobre la ventana más que negro pareces azul oscuro. Oscuro, oscuro y azul... ¡Azul!

G no dice nada la mira fijamente y parece sonreír. P se gira y cierra la puerta de un portazo. Al momento se la escucha mascullar, mientras su voz se aleja por el pasillo.

P: Estúpido gato. Azul, bah... Azul, día azul... bah... Gato estúpido... Azul..

G queda solo en la habitación y por detrás suya pasa una mariposa. Gato la mira y se levanta y se prepara para saltar, tensando el cuerpo, como si fuera a cazar al ser alado, un momento después se relaja y la sigue con la mirada, vuelve a acomodarse en el filo de la ventana pero mirando hacia el exterior, hacia algún punto indeterminado.

G: Me parece que es buena chica. Algo despistada, pero buena chica. Parece que quiere gritar, sentir..., correr en libertad, para tan solo encontrar su sitio.

G Agudiza las orejas como si escuchara algo que los humanos no podemos escuchar.

G: ¿En serio tengo que hablarle de príncipes? Con lo que me aburren los príncipes.
....

G: Ya veo... aja... si,si... bueno... No, no, eso si que no... Vale, vale, lo haré así que dejate de gatos de Schrödinger.

De pronto se habré la puerta y aparece P que entra como un torbellino.

P: ¡Ya he vuelto, hablemos de él!...

G da un inmenso salto con el lomo totalmente erizado girando en el aire para mirar a P. Va a caer sobre la cama de P donde una vez que cae la mira muy enfadado y replica.

G: ¡No me des esos sustos, y menos cuando acabo de nombrar a Schrödinger! Un poco más y pierdo mi cuarta vida. Además que pronto has vuelto.

P: ¿Qué? ¿Hablar de quien? Desayune rápido.

P se acerca a la cama, acaricia la cabeza de G mientras se sienta a su lado.

G: Nada, nada, cosas mías, tan solo no me des esos sustos.

P deja de acariciar a G y se acomoda en la cama.

P: Bueno ¿Me vas a hablar de él o no?

G: ¿De tu príncipe Azul?

P: ¡Si! Sabia que él era él ¿Que sabes de él?

G: Pues yo estoy convencido de que mi él no es el príncipe Azul que tu esperas.

P se pone algo triste.

P:¿No?

G: Me pregunto que tendrá el príncipe Azul que todas las pricesitas andáis siempre buscándolo ¡Con la de principes que hay! Vale, de acuerdo que al Ultravioleta y al Infrarrojo no hay quien los vea, siempre en sus Ultra e Infrareinos. Pero hay tantos otros príncipes.

P: Pero es que mi príncipe...

G: Si, si, es Azul, es genial y todo eso. Pero los otros también tiene sus cualidades. Claro que Negro y Blanco no te los recomiendo... El primero es demasiado, en fin eres muy joven para que te lo explique... Desde luego se rumorea que al principio con el se disfruta un montón, pero que siempre acaba haciendo sufrir a sus parejas. En cuanto el blanco, es demasiado puritano y aburrido, no dejaría que te acercaras a él, vaya que se manche el chaval. Además, sus padres están siempre en guerra... Una disputa por no se que de 64 cuadros. Que absurdo, llevan con sus batallas desde hace eones ¡Si todos los cuadros son iguales, 32 blancos y 32 negros! Claro que ellos dicen que guardan el secreto de la percepción primigenia, de todo principio comparativo, de lo malo, de lo bueno, del bien, del mal...

P: ¡Oye, para ya! ¿Por que me cuentas todo esto? Yo quiero hablar de mi príncipe Azul.

G: Te lo cuento por eso mismo. Solo quieres ver las cosas de un color y la vida esta llena de colores. No todo es blanco, ni todo es negro, ni tampoco todo es Azul.

P: Pero mi príncipe Azul es tan bueno. Me siento tan relajada cuando estoy con el.

G: Reconozco que el azul es el color de la tranquilidad ¿Pero no te gustaría hacer otro tipo de cosas?

P: Pero Azul es el cielo. Azul es el mar...

P durante la siguiente explicación de G empieza con cara afable y poco a poco su expresión va cambiando hacia la paciencia primero, apoyando la barbilla en la mano, después al nerviosismo...

G: ¿No crees que lo estas sobrevalorando? ¿Qué Azul es el mar y el cielo? Ni el mar, ni el cielo son siempre azules. Chica hay otros colores. Rojo y Verde también son muy simpáticos y también Amarillo. Además son muy Amigos de Azul, claro que Verde y Amarillo no se llevan bien. Cuando hacen algún desfile de modelos de color Verde y Amarillo nunca quieren estar juntos pues se pelean por que ambos quieren ser primarios. Hablando de desfiles Amarillo a veces también se junta Cían y Magenta para hacer sus desfiles.
Sabes la única vez que se reúnen todos príncipes es cuando se disfrazan del espectro ¿Como era el nombre del espectro? En fin, no se. Se disfrazan para la fiesta esa los fantasmas y las calabazas...

P finalmente explota.

P: ¡Que no quiero hablar de otros Príncipes!

G: ¡Que carácter tienes! Tendrías que aprender a sacar lo bueno que te aporta escuchar los cuentos que otros te cuentan ¿Que hace tan especial a Azul a ver?

P: Pues, pues... Solo baile una vez con el, pero se que el es mi príncipe...

G: ¿Solo una vez? Madre mía...

P: Si, solo una vez, precisamente durante esa fiesta de la que hablas. Llegue al baile en una carroza con forma de calabaza... Era tan bonita.

G: ¿No me digas que ibas disfrazada de Cenicienta?

P: Pues si, ella es antepasada mía por parte materna.

G: Pero, entonces ¿Los zapatos?

P: Fui al baile con unas zapatillas de ballet. Era un baile, sabes. Los zapatitos me los regalo luego.

G: ¿Como fue que te los regalo?

P: Pues él se acerco, con su precioso traje azul, sus azules ojos... Todo él tan azul y me dijo: ¿Me concede este baile, bella princesa? Si así accede y quiere, bella estrella, me sentiría muy feliz. En recuerdo después a su merced un regalo le haré. Pues ni el más blanco marfil es más hermoso que sus bellos pies...

G: Pues a mi me parece muy cursi ¿Que quieres que te diga?

P: ¡Qué sabrás tu de sensibilidad! Solo eres un gato, luego siguió: Pero si prendado me he, de la filigrana de su pie, más aun de sus radiantes ojos, y así mi regalo sera más un antojo.

G se echa a reír de forma asmática.

G: Jajaja, antojo que rima con anteojo, jajaja.

P se ofende.

P: Gato estúpido ¿Que sabrás tu de amores a primera vista?

G sigue riendo y empieza rodar sobre la cama...

G: Anteojo... Primera vista... Me va dar algo...

P frunce el ceño.

P: Pues yo no le veo la gracia...

G se desternilla.

G: ¿Qué no le ves la gracia? ¿No lo ves? jajaja ¿No te habrás puesto los anteojos en los pies?

P se cruza de brazos y da un soplido.

P: ¿Te quieres calmar? No hay nada mas ridículo que un gato con un ataque de risa.

G trata de tranquilizarse.

G: Ay, Ay... Si que tienes razón. A ver si recupero la compostura...

G se sienta sobre sus cuartos traseros y se sacude como si tuviera pulgas, mientras P lo observa todavía de brazos cruzados y con la cara seria.

G: Así que después te regalo los zapatitos y los perdiste ¿No lo has vuelto a ver?

P relaja su postura y se pone melancólica.

P: Siii, luego perdí los zapatitos y no, no lo he vuelto a ver ¿Como podría, si los he perdido? Además, no se donde vive.

G: Pero chica, eres una princesa contemporánea, busca lo. La perdida de los zapatitos te puede servir de escusa para ir a verlo. Le puedes decir que te gustaban mucho y que limpiando el castillo se perdieron. Que si podría acompañarte a comprar otros o algo similar.

P: Es buena idea, pero es que me da vergüenza. Al fin y al cabo es mi príncipe Azul.

G: Lo sera cuando seas capaz de verlo tal cual es con todos sus matices. Si te da vergüenza no te preocupes que yo te acompaño.

P mira por la ventana al hermoso cielo azul y con reticencia contesta.

P: Buenooo, pero no se donde vive y además están mis padres...

G: Yo te ayudo a buscarlo, tengo una amiga que nos puede ayudar en eso. Con respecto a tus padres, no te preocupes, mi él se encargara seguro de que no aparezcan... Si hace falta pondrá a todo el reino a dormir usando el hechizo de la rueca.

P: ¿Como?

G: No tiene importancia. Hablaba para mi mismo.

P se levanta y se dirige hacia la puerta.

P: Pues entonces vamos.

G salta a la ventana.

G: Por ahí no. Toca me la cabeza. Creo que él se ayudara de Schrödinger y de la paradoja EPR para sacarnos del castillo.

P Se acerca a G y le acaricia la cabeza.

P: ¿Qué es todo eso que dices?

P y G se desvanecen en el aire mientras G dice:

G: No te preocupes, son cosas muy complicadas que nadie entiende.

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