martes, 22 de septiembre de 2009

Acto quinto. Parte 1: Caóticos sonidos acuáticos.

P y G reaparecen en medio de una larga playa. Al frente tienen el mar y detrás se levanta un inmenso bosque tropical, a cierta distancia se vislumbra un pequeño lago en el que desemboca un río que después de alimentarlo va a morir plácidamente en el mar. Justo a la espalda de P y G suena el murmullo de una pequeña cascada de agua que cae en una pequeña poza, para luego continuar por un pequeño arroyo que parece dirigirse extrañamente hacia el río. La noche esta completamente tachonada de estrellas.

G: ¿Todo bien?

P: Me siento un poco mareada.

G: Si al principio el teletransporte marea...

P: Espera un segundo, parece que ya he vivido esto anteriormente...

G: Si, Deja , creo que es algo normal con el teletransporte, tal vez la reconstrucción molecular al recrear la estructura celular neuronal hace que se produzca algún tipo de fallo...

P mira a su alrededor recuperándose de la impresión inicial...

P: Ya estas otra vez con tus cosas complicadas.

G en voz muy baja refunfuña para si mismo: Va... Solo digo lo que me hacen decir, y eso que él que me lo hace decir tampoco tiene la mas mínima idea de lo que habla... Bueno hablar no, no tiene la mas mínima idea de lo que me hace decir, que el no habla... ¿Pero quien se lleva las culpas? ¡El gato! ¡Claro el gato, el gato paga el pato!

P: ¿Que dices?

G: No nada, nada, olvidalo.

G en voz baja para si mismo: total si para cuando salga el pato... ¡Por que seguro que saca un pato por hacerse el gracioso!...

P mira a gato con indiferencia y acto seguido se sonríe y hecha a correr alegremente con los brazos extendidos hacia la orilla del mar llena de felicidad.

P: ¡Oh, pero mira que sitio más bonito!

Al llegar a la orilla de mar empieza a chapotear en el agua con los pies. Las gotas de agua brillan como si fueran pequeñas chispas de fuegos artificiales. Entonces...

Gotas de agua: ¡Quiero vivir, quiero soñar, quiero reír de felicidad!...

P se para sorprendida y mira a G exclamando feliz: ¿Ohh, que fue eso?¿Lo oísteis?

G con indiferencia: Seguro que son alguna clase de ninfas.

P: ¿Como?

G: Que seguro que son espíritus del agua. No se te da bien la mitología clásica griega por lo que veo. Por cierto, ves como eres afortunada al no llevas zapatos.

P: ¿Que quieres decir?

G: Si hubieras llevado zapatos no hubieras podido disfrutar instantáneamente del placer que te produce sentir el agua marina en tus pies. Realmente solo eres una niña y no entiendes nada.

P girando y salpicando agua: Pero... ¿Que quieres decir?

Ninfas: Mirala esta es tu niña.

(N = Ninfas)

P: ¿Lo oíste?

G: Si. Te decía que no tienes paciencia para analizar las cosas ¿No te habrías tenido que descalzar de haber llevado zapatos? ¿No serian unos segundos preciosos?

P: Bueno si, me hubiera tenido que descalzar, pero... ¿No lo has oído?

G: Si, si, las ninfas. Pero todo hubiera sido totalmente diferente en ese caso. ¿Conoces el efecto mariposa?

P: No, pero la verdad ya estoy empezando a hartarme de tu enigmática manera de decir todo.

G: Tal vez sea que la casualidad no es más que una forma de complejidad que no entendemos, y por eso el efecto mariposa. Complejidad, supongo.

P: Mira... No tengo paciencia para analizar las cosas.

G: Precisamente, esa es, tal vez, solo tal vez, la clave central de este capitulo que nos toca interpretar, tal vez la vida sea solo un sueño, tal vez un carnaval, o tal vez solo un simple teatro... cada cual sueña con aquello propio del papel que le a tocado interpretar. En conclusión que todos sueñan con lo que son, y los sueños, sueños son que diría un poeta. Al fin y al cabo las más de las veces aquello que nos libera es lo mismo que nos esclaviza. Somos lo que somos y no lo que queremos ser.

P ligeramente enfadada: A ver ¿De que diablos estas hablando? Tu debes de estar loco.

G: Es lo que suele pasar cuando no encontramos un sentido u orden en las cosas que son hechas por alguien o algo. Ante la imposibilidad de encontrar un criterio de orden que se atenga a alguna regla evidente y por tanto lógica para nosotros, empezamos a pesar que la conducta de tal individuo es errática o caótica si lo prefieres y entonces lo calificamos de loco o de genio según lo útil que sean los razonamientos comunicados por tal individuo para sus congéneres. Tal vez la teoría del caos tiene como simple base un principio antropocéntrico. Es mas seguramente todo tiene una base antropocéntrica ya que no podemos librarnos de lo que somos. Claro que en mi caso tendría que ser Gato-céntrica. En fin, sea como sea, dicen que las cosas tienden a ordenarse espontáneamente o sino parecen que órbitan siempre sobre algún tipo de atractor extraño o no. Ni idea la verdad.

P se enfada progresivamente a medida que gato suelta su caótica explicación, lo que es sinónimo de decir que P no entiende nada de nada de lo que dice G.

P: Pero ¿De que diablos estas hablando? Con el sitio tan hermoso en el que estamos ¿Por que me tienes que fastidiar el momento con esa sarta de estupideces incomprensibles?

G: Precisamente.

P: ¿Como que precisamente?

G: Se ve que es lo que me a tocado interpretar, no creas que me agrada.

P: Pero es que tu de cualquier pequeña cosa haces un mundo.

G: Precisamente algo análogo es lo que afirma el efecto mariposa. Ya se que todo esto es un caos, pero cree me: pequeños cambios en las condiciones iniciales producen grandes diferencias en las finales.

P: Mira yo solo se que las mariposas son unos hermosos seres vivos que tienen alas de vivos colores, son pequeños y vuelan felices por el aire.

G: La casualidad se puso el disfraz de una mariposa... que al volar tal vez provocan inmensos huracanes ¿Quien puede probar lo contrario? Ves, cualquier pequeña cosa puede ser el origen de una cosa inmensa si las condiciones iniciales...

P: Va, me da igual ¿Donde esta ese tal Monoceros?

G: Creo que tendremos que esperar un poco antes de que aparezca. Ya pensare en algo para encontrarlo.

P: ¿Que es tímido?

G parece de pronto reír con una especie de risa asmática.

G: Tímido... (un sonido parecido a la risa pero realizado por un gato), Tímido... (el mismo sonido)... Me da algo.

P mira a gato con cara de cierto disgusto mientras cruza los brazos sobre el pecho y lo mira con actitud reprobatoria.

G: Bueno a parte de la timidez en este caso puede existir otro motivo que nos explique las reticencias de Monoceros a acercarse.

P deja caer los brazos como si fueran pesos muertos, mientras su cara se torna en expresión de curiosidad propia de un gato.

P: ¿Cual?

G: ¿Cual?

P: Si ¿Cual?

G: ¿Cual que?

P: Ni que fuéramos patos con Cual, cual, cual, cual...

G mirando al cielo y un visible aire de desgana: El pato.

P:¿Qué?

G: Que cruz la mía. Bueno Cygnus es un cisneeeeeeeee, pero tal vez podría valer, por ahí arriba debe de estar, aunque la verdad los cisnes nadan en los lagos, sean patitos feos o no, pero ahora esperamos a Monoceros y dudo esté en el lago en estos momentos.

P desespera y con expresión de enfado replica:

P: ¿Que Cual es el motivo?

G: Ah!...

G tras un instante contestas tratando de parecer despreocupado: Simplemente le caes mal.

P perpleja: ¿Como?

G actitud fingida de perplejidad: ¿No me expreso bien en tu idioma?

P Perpleja y haciendo ademanes con las manos: Pero, pero... Si no me conoce.

G: Eres una princesa y has venido a verlo, con eso y su experiencia le es suficiente para llegar a una conclusión acertada.

P con más ademanes de incredulidad: Pero si no me conoce.

G: Conoce tus motivos y con eso le basta.

P: ¿Pero por que?

G da una vuelta sobre si mismo y luego se tiende acomodado sobre sus patas.

G: Para que adelantar acontecimientos. Esperemos. Ya lo sabrás cuando aparezca. Entre tanto puedes disfrutar del sitio. Yo pensare en algo para encontrarlo.

P: Tu amigo no tiene que ser una gran persona, mira que prejuzgar a alguien que no conoce.

G: precisamente por eso es preee-juzgar ¿No? No te preocupes y disfruta del lugar. Además ¿A estas alturas todavía crees que Monoceros es una persona? Por otra parte no me cae mal, pero yo no diría que sea mi amigo.

P: Bueno, pues no tiene que ser un gran... Un gran... Bueno, lo que sea, seguro que no es grande.

P echa a correr por la orilla del mar en dirección a la desembocadura del río, las chispas de agua saltan y caen como si fueran una estela a su paso.

N: Estela de su paso quedara...

G elucubra para si mismo como si ronroneara mientras P sigue corriendo en dirección al lago.

G: Que no es grande dice... Estos humanos... ¿Estela? ¿Para que llamar caminos a los surcos del azar?...

N: Una princesa dormida en un castillo vacío...

G: Azar y caos... Lorenz... Que confusión... Transformaciones de Lorentz... Todo es tan relativo, azaroso, caótico, confuso, difuso...

A G se arquea y se le eriza el lomo y mientras dice: Fuzzzzy...

N: Anda arrastrando su traje...

G: Menudo caos mental... ¿en ingles?... expresiones... ¿Brainstorm...?

N: Volver antes de la lluvia de estrellas a lo más profundo de lo desconocido...

G: ¿ingles al otro lado del mar?... ¿Llegara la Tormenta... Si una mariposa aletea sus alas?... El clima, si, si...

N: Y si pierdo la cabeza ¿Quién me va decir que paré?...

G algo molesto: Eso, como siga así voy a perder la cabeza... Y a al gracioso de Monoceros lo va a encontrar quien yo me se.

N: Ale, Ale...

G De pronto enfadado con alguna presencia invisible: Eso ¡Ale, que dolor de cabeza!... ¡No me da la gana de hablar de Alef subcero! ¡Me niego! Estas loco... No te rías... No le veo la gracia a eso de Cantor por mas que canten las ninfas...

G chillando: ¡Me niego! ¡Y no es por que tu quieras que me niegue!...

G agacha la cabeza unido en el estoicismo.

N: Llegara, llegara.

P Al escuchar a gato chillar se para un segundo: ¿Que pasa? ¿Que pasa?

N callando: Cuando camina, Niña perdida, Niña perdida...

G con gesto satisfacción y un brillo felino en los ojos: ¡Eso es! una mariposa aletea y modifica el clima, masas de aire en movimiento ¿sonido? no, aire, luego viento, viento que en el mar hace estelas... ¡Caminante, No hay caminos, sino estelas en la mar!... ¡Princesa mira al mar! ¡al mar!

P poniéndose la mano en la oreja y dando un paso en dirección que salpica agua: ¿Que?

N: Lo que hoy se te escapa no vuelve jamás, No busques más, que todo vendrá...

G: Vamos mejorando... ¡Al mar! ¡Al mar!

P da otro paso: ¿Que? ¿Como?

N: Estela de su paso quedara...

G: Para no te muevas... «en la orillita del mar mientras me mojo los pies»... «tienes secretos que se nunca los vas a contar» ¡Mira al mar y busca una estela!

P Se gira levantando agua nuevamente mientras con una mano sobre los ojos otea la mar: ¿Donde, donde?

N: a las estrellas pido, les pido valor que no se despierte el mar...

G: Bueno, algo es algo ¡Busca una estela, rápido! ¡Antes de que sea demasiado tarde y deja el agua en paz! Algunas ninfas tenían la manía de confundir a los hombres.

P empieza a saltar de alegría y señala con el dedo hacia el fondo del mar.

P: ¡Anda, anda, es verdad allí se mueve una estela!

N: Salta, salta con los pelos al viento...

G Enfadado: ¡Que te pares, que se nos va a escapar!

P ofendida: Vale, vale, ya veo la estela.

P al momento se sorprende y se gira a mirar a gato mientras que manoteando señala a la estela: ¡Un cuerno! ¡Un gran cuerno largo! ¡La estela la hace un cuerno!

N: Vuela, vuela mariposa...

G se pone a cuatro patas de un salto enfadado: ¡Cabeza loca! No lo pierdas de vista y para de moverte.

P: ¿Pero que pasa? Esta allí ¿No lo ves?

P girándose al mirar: ¡Anda pues no esta!

G visiblemente decepcionado: Era Monoceros en forma de narval. En fin a saber donde aparecerá ahora.

P: Yo solo vi un cuerno que se movía rápido haciendo una estela.

G: precisamente Monodon Monoceros, osea un narval, un unicornio de mar.

P: ¿Un unicornio, el tal Monoceros?

G muy enfadado: ¿Que esperabas que hiciera la estela? ¿una Estrella de mar tal vez? Pues no, no hay nada de estrella de mar en esto, así que ya puedes salir corriendo de la orilla que las ninfas no están muy por la labor de ayudar y a mi me va a dar por llorar hasta colmar el vaso ¡Y eso que los gatos no lloramos! ¿Sabes lo difícil que me ha sido enlazar todo adecuadamente para poder sacar por fin a la luz a Monoceros? Con el dolor de cabeza tan grande que he cogido con tanto caos y otras milongas...

P visiblemente compungida y separándose de la orilla del mar con cuidado: Lo siento ¿Yo que podía saber? Es que me emocione al ver el cuerno.

N suavemente mientras P se aleja de la orilla: salvarme no me dejes caer...

G algo más calmado y paternalista: Bueno, no pasa nada, realmente no es tu culpa. Perdona mi enfado. Además parece que no te dejo mucho sitio para ser tu misma.

P: ¿Te estas disculpando?

G: si, maldita sea.

P: Vaya, cuando quieres puedes demostrar que eres sensible también y que te preocupan los sentimientos de los demás, la verdad es que a veces te aguanto por que me estas ayudando a buscar mi príncipe azul.

G molesto: Si ya, Azul... Yo ya estoy negro de tanto...

P divertida: Pero si eres un gato negro.

G tratando de zafarse: ¡Con mas motivo!

P da una vuelta sobre si misma: Jajaja ¡Que lugar y momento mas bonito! ¿Puedo ir al río?

G: Si, por que no. Tal vez el viejo dragón nos traiga suerte, que falta nos hace si no queremos que esto se vuelva una historia interminable. Pero ten cuidado con las ninfas, también las hay de río.

P: ¿Dragón?

G: En la mitología china el río se representa como un dragón. En fin, esperemos que me libre de tener que hablar de semiótica, semántica, simbología y similares.

P: ¿Ya vas a empezar?

G: No. Bueno si vas al río y descubres algo avisame. Recuerda que las ninfas son seres femeninos. Lo que no entiendo es por que quieren confundirte si eres chica. Tiene que ser cosa de Monoceros por eso de que purifica el agua habrán tomado bando de su parte.

P: Nunca pensé que el unicornio fuera un ser marino.

G: Y no lo es, es un ser mitológico y de cuento, así que ya te puedes esperar cualquier cosa.

P: Lo que si pensaba es que el unicornio seria un ser más amable, al menos con las princesas ¿Por que le caigo mal?

G: Creo que podrás deducirlo por ti sola cuando al fin lo encontremos y hablemos con el, eso si se deja encontrar.

P: Bueno me voy a la desembocadura del río.

G: Recuerda avisarme si descubres algo.

domingo, 21 de junio de 2009

Acto cuarto: Buscando lo imperdible

Princesita y Gato reaparecen de repente en mitad del medio día en la ladera de una montaña con arboles aquí y allá, al fondo en la ladera se ve la entrada de una cueva de la que proviene un resplandor dorado, de vez en cuando suena un tintineo metálico y un gruñido suave.

G: ¿Todo bien?

P trastabillando un poco.

P: Me siento un poco mareada.

G: Si al principio el teletransporte marea un poco, sobre todo por lo de deshacer a tu otro yo.

P: ¿Como?

G: Nada, deja lo seria muy complicado y largo de explicar. Lo que menos tenemos es tiempo.

P: Bueno vale, pues no te pongas siempre con tus misterios, diciendo las cosas por decir.

G: Soy un gato y soy misterio... Va deja lo, espera aquí un segundo, parece que esta en casa.

P: ¿Quien y por que tengo que esperar?

G: Tu espera y ven cuando te llame... Ah! Y por nada del mundo se te ocurra señalar.

G se dirige hacia la entrada de la cueva y P se agarra las manos a la espalda mientras empieza a contonearse aburrida a sabiendas de que le toca esperar. Cuando G entra en la cueva el sonido tintineante se intensifica por unos momentos y luego recobra su normalidad. P escucha hablar a G entrecortadamente y le parece reconocer otra voz pero no llega a distinguirla así que pone ahuecada la palma de su mano sobre la oreja, intentando oír

G: Ho... la... mo... tas... ene... igo... iga... así... quila...
...

G: ...na ...ecita...

P no soporta la curiosidad y se asoma por la entrada de la cueva, entonces todo parece ocurrir rápidamente...

P: ¡Pero si es un osito de peluche lleno de imperdibles!

P intenta levantar la mano para señalar. G gira y salta en el aire hacia la mano para evitar que P señale al osito de peluche. El osito de peluche, un poco mas grande que G y cuyos imperdibles son los causantes del resplandor se cubre, con sus bracitos mientras retrocede asustado y el tintineo metálico se intensifica.

G enfadado: ¡Te dije que no se te ocurriera señalar! ¡Además es una osita!

P sorpendida: ¡Pero...! ¡Pero es que es un...! ¡Lleno de...!

Osita asustada: ¡Una princesita humana, humana! ¡Que miedo!

G: ¿¡Ves lo que has conseguido!? Además se llama Ursala.

P perpleja: ¡Sera Ursula! ¿No?

(U = Ursala)

U: ¡Que no se acerque! ¡Que no señale!

G: ¡No, es Ursala...! Tranquila Ursala, no es peligrosa, solo deja me que te explique... ¡No se te ocurra señalarla princesa!

P nerviosa: ¿Pero Ursala?... ¿Y todos esos imperdibles, además es una...?

G: ¡Si ya, y yo soy un gato que habla y hace apenas 4 horas estábamos en el castillo aunque para ti a pasado solo un instante...! ¡Ya podías empezar a acostumbrarte a estas cosas! ¿Es que no has leído ningún cuento de princesas?

U asustada: ¿Se comerá todo como la de los rizos de oro? ¿Se acostara en mi cama? ¡Que no me señale!

P desubicada : ¿Y por que dice tanto que no la señale? ¿Ursala y no Ursula?

G: Ursa de Osa en la... Latín. Princesa quieres callarte un momento necesito hablar con Ursala o sino no nos ayudara ¡Y por nada del mundo se te ocurra señalarla!

U: ¡Que no me señale! ¡Ah, Que venga mi hermana mayor! ¡Que venga mi hermana mayor! ¡Ayuda, Ayuda...!

P: ¡Que de imperdibles!

U: ¡Que no me señale!

G da un gran bufido y se eriza completamente enfadado.

G: ¡Queréis callaros las dos y calmaros!

P y U se callan anonadadas, pero U sigue a la defensiva.

G: Bien vale, a ver Princesa deja me un momento que hable con Ursala y por Dios no se te ocurra señalarla...

P se cruza de brazos resentida.

P: Vale, vale, no te preocupes.

U: Queeee... ¡Que no me señale!

G: Tranquila Ursala es buena chica, necesitamos orientación.

U parece que se tranquiliza un poco.

U: Pero si esta aquí y además contigo ¿Como va ha estar perdida?

G: Bueno, aunque te este mirando no creo que ni sepa a donde esta mirando. Aun así no es ella la que esta perdida.

P: ¿Oye como que no se a donde estoy mirando? De todas formas tu no me explicas nada.

G: Princesita por favor guarda silencio un momento...

U: Se comerá mi comida.

G: Bueno es la hora de comer mas o menos así que si nos dieras luego un poco de miel de la oronda colmena lunar...

U: ¡Entonces es como la de los rizos!

G: ¡No! Es buena chica. Si hasta fue en una calabaza el día Jack. Además no tenias que creerte literalmente todos los cuentos que te cuenta tu hermana mayor.

U: ¿Le gustan las calabazas como a Sali y a Jack? ¿Celebro el día de Jack?

G: Precisamente el día de todos los espectros fue cuando conocío a su príncipe, Azul.

U: ¿Otra buscando a Azul? ¿Así que su norte tenia que ser Azul?

P emocionada de pronto: ¿Sabes donde esta?

U desconfiada: ¿Gato?

G: Es buena chica y no te señalara.

U: Yo todo lo mas podría deciros quien podría tener idea de donde esta.

P desganada: ¿No sabes donde esta?

U: Yo todo lo mas puedo ayudar a que la gente no se pierda, no a encontrar a alguien perdido.

P: ¡Oh, Vaya que desilusión!

G mirando a princesa de reojo en reprobación: ¿A quien tenemos que ir a ver?

U contesta desganada: ir a ver a Monceros.

P: ¿A quien?

G: Ya lo sabrás cuando lo veas. Ursala ¿Nos darías un poco de miel para antes de la teleportación, por favor?

U: Bueno, anda por ser tu.

U se interna en la cueva haciendo su sonido tintineante.

P cuando U esta ya algo lejos: ¿Oye gato y por que va toda llena de imperdibles?

G: Pues es fácil, por que la gente para no perderse siempre la señala y así esta llena de imperdibles.

P: Ah, bueno.

U reaparece con dos diminutas tortas doradas, da una a gato en la boca, mira a P con desconfianza y le lanza la otra, esta la coge al vuelo y luego mira a G.

P: ¿Esto que? ¿Con esto vamos a comer?

G: Tranquila es como la Jalea Real pero a lo bestia, ya te digo que es miel lunar ¿Es que no has leído las canciones de Machado?

P: ¿Como?

G: Da igual, comete eso y pon la mano en mi cabeza que nos vamos.

P se come la torta diminuta y pone la mano sobre la cabeza de gato.

U: Adiós Mi...

G: No me digas por ese nombre...

U: Bueno adiós Princesa y adiós Gato.

G y P al unisono: Adiós.

U se adentra en su cueva tintineando, mientras G y P se desvanecen.

martes, 16 de junio de 2009

Acto tercero. Parte 3: Hablando del espectro principesco.

Gato esta acomodado en la ventana por la que entran los rayos dorados del sol en la mañana. El día tiene un azul intenso y precioso. Princesita es despertada por los rayos del sol y se reclina cubriéndose los ojos con la mano, mirando hacia la ventana entre las rendijas de los ojos cerrados a la vez que reclina inspirando.

G: Vaya parece que nuestra bella durmiente ya se despertó ¿Sera por que la besaron los rayos del sol?

P medio adormilada trata de enfocar a Gato con la mirada.

P: ¿Me quede dormida?

G: Evidentemente ¿Por que no vas a desayunar y luego hablamos de tu sol?

P: ¿Qué? ¿De mi sol?

G: Si de tu él. Ya te dije que él venia luego, claro que lo que quería decir es que hablaríamos de él luego.

P se torna de repente melancólica, romántica y melodramáticamente apasionada. Con la mano aun cubriendo sus ojos de los rayos del sol y sobre la cama solo necesita cerrar los ojos para contestar.

P: Ah! Él es el sol y yo... Yo soy la...

G: Para, para. Dejate de Orientes y occidentes. Es muy temprano y yo solo soy un gato. A estas horas no se me da muy bien entender metáforas apasionadas sobre las trayectorias celestes. Todo lo más saco es que el sol y la luna siempre van de este a oeste. Me basta con mirar el cielo para ello, así que puedes ahorrarte ese apasionamiento e irte a desayunar.

P se enfada.

P: Oye soy una princesa y esta no mi idea de como debería de despertarse una princesa ¿Eres siempre tan desagradable por las mañanas?

G: Soy un gato, así que probablemente prefiera la noche ¿Pero por que no te vas a desayunar?

P se levanta rápidamente de la cama con todo su enfado y se dirige hacia la puerta.

P: Gato molesto, si algún día tengo una mascota sera un perro... Además... Además... ¿Qué demonios hago yo hablando con un gato? Es... Es... Es estúpido.

G: Que genio chica, no dejes que te lleven los demonios ¿Es estúpido el gato o lo es hablar con él?

P desde la puerta ya abierta con ira.

P: Estúpido.

G: ¿A que esta bonito día? Es tan, tan azul. Un precioso día azul. Que azul que es el día. Azul.

P parada en la puerta mira hacia por la ventana el precioso día azul todavía enfadada, acto seguido su expresión se relaja melancólica nuevamente, agacha la cabeza mirando hacía el suelo. Al momento mira hacia G con cólera.

P: Estúpido gato negro. No, negro no, ahí parado sobre la ventana más que negro pareces azul oscuro. Oscuro, oscuro y azul... ¡Azul!

G no dice nada la mira fijamente y parece sonreír. P se gira y cierra la puerta de un portazo. Al momento se la escucha mascullar, mientras su voz se aleja por el pasillo.

P: Estúpido gato. Azul, bah... Azul, día azul... bah... Gato estúpido... Azul..

G queda solo en la habitación y por detrás suya pasa una mariposa. Gato la mira y se levanta y se prepara para saltar, tensando el cuerpo, como si fuera a cazar al ser alado, un momento después se relaja y la sigue con la mirada, vuelve a acomodarse en el filo de la ventana pero mirando hacia el exterior, hacia algún punto indeterminado.

G: Me parece que es buena chica. Algo despistada, pero buena chica. Parece que quiere gritar, sentir..., correr en libertad, para tan solo encontrar su sitio.

G Agudiza las orejas como si escuchara algo que los humanos no podemos escuchar.

G: ¿En serio tengo que hablarle de príncipes? Con lo que me aburren los príncipes.
....

G: Ya veo... aja... si,si... bueno... No, no, eso si que no... Vale, vale, lo haré así que dejate de gatos de Schrödinger.

De pronto se habré la puerta y aparece P que entra como un torbellino.

P: ¡Ya he vuelto, hablemos de él!...

G da un inmenso salto con el lomo totalmente erizado girando en el aire para mirar a P. Va a caer sobre la cama de P donde una vez que cae la mira muy enfadado y replica.

G: ¡No me des esos sustos, y menos cuando acabo de nombrar a Schrödinger! Un poco más y pierdo mi cuarta vida. Además que pronto has vuelto.

P: ¿Qué? ¿Hablar de quien? Desayune rápido.

P se acerca a la cama, acaricia la cabeza de G mientras se sienta a su lado.

G: Nada, nada, cosas mías, tan solo no me des esos sustos.

P deja de acariciar a G y se acomoda en la cama.

P: Bueno ¿Me vas a hablar de él o no?

G: ¿De tu príncipe Azul?

P: ¡Si! Sabia que él era él ¿Que sabes de él?

G: Pues yo estoy convencido de que mi él no es el príncipe Azul que tu esperas.

P se pone algo triste.

P:¿No?

G: Me pregunto que tendrá el príncipe Azul que todas las pricesitas andáis siempre buscándolo ¡Con la de principes que hay! Vale, de acuerdo que al Ultravioleta y al Infrarrojo no hay quien los vea, siempre en sus Ultra e Infrareinos. Pero hay tantos otros príncipes.

P: Pero es que mi príncipe...

G: Si, si, es Azul, es genial y todo eso. Pero los otros también tiene sus cualidades. Claro que Negro y Blanco no te los recomiendo... El primero es demasiado, en fin eres muy joven para que te lo explique... Desde luego se rumorea que al principio con el se disfruta un montón, pero que siempre acaba haciendo sufrir a sus parejas. En cuanto el blanco, es demasiado puritano y aburrido, no dejaría que te acercaras a él, vaya que se manche el chaval. Además, sus padres están siempre en guerra... Una disputa por no se que de 64 cuadros. Que absurdo, llevan con sus batallas desde hace eones ¡Si todos los cuadros son iguales, 32 blancos y 32 negros! Claro que ellos dicen que guardan el secreto de la percepción primigenia, de todo principio comparativo, de lo malo, de lo bueno, del bien, del mal...

P: ¡Oye, para ya! ¿Por que me cuentas todo esto? Yo quiero hablar de mi príncipe Azul.

G: Te lo cuento por eso mismo. Solo quieres ver las cosas de un color y la vida esta llena de colores. No todo es blanco, ni todo es negro, ni tampoco todo es Azul.

P: Pero mi príncipe Azul es tan bueno. Me siento tan relajada cuando estoy con el.

G: Reconozco que el azul es el color de la tranquilidad ¿Pero no te gustaría hacer otro tipo de cosas?

P: Pero Azul es el cielo. Azul es el mar...

P durante la siguiente explicación de G empieza con cara afable y poco a poco su expresión va cambiando hacia la paciencia primero, apoyando la barbilla en la mano, después al nerviosismo...

G: ¿No crees que lo estas sobrevalorando? ¿Qué Azul es el mar y el cielo? Ni el mar, ni el cielo son siempre azules. Chica hay otros colores. Rojo y Verde también son muy simpáticos y también Amarillo. Además son muy Amigos de Azul, claro que Verde y Amarillo no se llevan bien. Cuando hacen algún desfile de modelos de color Verde y Amarillo nunca quieren estar juntos pues se pelean por que ambos quieren ser primarios. Hablando de desfiles Amarillo a veces también se junta Cían y Magenta para hacer sus desfiles.
Sabes la única vez que se reúnen todos príncipes es cuando se disfrazan del espectro ¿Como era el nombre del espectro? En fin, no se. Se disfrazan para la fiesta esa los fantasmas y las calabazas...

P finalmente explota.

P: ¡Que no quiero hablar de otros Príncipes!

G: ¡Que carácter tienes! Tendrías que aprender a sacar lo bueno que te aporta escuchar los cuentos que otros te cuentan ¿Que hace tan especial a Azul a ver?

P: Pues, pues... Solo baile una vez con el, pero se que el es mi príncipe...

G: ¿Solo una vez? Madre mía...

P: Si, solo una vez, precisamente durante esa fiesta de la que hablas. Llegue al baile en una carroza con forma de calabaza... Era tan bonita.

G: ¿No me digas que ibas disfrazada de Cenicienta?

P: Pues si, ella es antepasada mía por parte materna.

G: Pero, entonces ¿Los zapatos?

P: Fui al baile con unas zapatillas de ballet. Era un baile, sabes. Los zapatitos me los regalo luego.

G: ¿Como fue que te los regalo?

P: Pues él se acerco, con su precioso traje azul, sus azules ojos... Todo él tan azul y me dijo: ¿Me concede este baile, bella princesa? Si así accede y quiere, bella estrella, me sentiría muy feliz. En recuerdo después a su merced un regalo le haré. Pues ni el más blanco marfil es más hermoso que sus bellos pies...

G: Pues a mi me parece muy cursi ¿Que quieres que te diga?

P: ¡Qué sabrás tu de sensibilidad! Solo eres un gato, luego siguió: Pero si prendado me he, de la filigrana de su pie, más aun de sus radiantes ojos, y así mi regalo sera más un antojo.

G se echa a reír de forma asmática.

G: Jajaja, antojo que rima con anteojo, jajaja.

P se ofende.

P: Gato estúpido ¿Que sabrás tu de amores a primera vista?

G sigue riendo y empieza rodar sobre la cama...

G: Anteojo... Primera vista... Me va dar algo...

P frunce el ceño.

P: Pues yo no le veo la gracia...

G se desternilla.

G: ¿Qué no le ves la gracia? ¿No lo ves? jajaja ¿No te habrás puesto los anteojos en los pies?

P se cruza de brazos y da un soplido.

P: ¿Te quieres calmar? No hay nada mas ridículo que un gato con un ataque de risa.

G trata de tranquilizarse.

G: Ay, Ay... Si que tienes razón. A ver si recupero la compostura...

G se sienta sobre sus cuartos traseros y se sacude como si tuviera pulgas, mientras P lo observa todavía de brazos cruzados y con la cara seria.

G: Así que después te regalo los zapatitos y los perdiste ¿No lo has vuelto a ver?

P relaja su postura y se pone melancólica.

P: Siii, luego perdí los zapatitos y no, no lo he vuelto a ver ¿Como podría, si los he perdido? Además, no se donde vive.

G: Pero chica, eres una princesa contemporánea, busca lo. La perdida de los zapatitos te puede servir de escusa para ir a verlo. Le puedes decir que te gustaban mucho y que limpiando el castillo se perdieron. Que si podría acompañarte a comprar otros o algo similar.

P: Es buena idea, pero es que me da vergüenza. Al fin y al cabo es mi príncipe Azul.

G: Lo sera cuando seas capaz de verlo tal cual es con todos sus matices. Si te da vergüenza no te preocupes que yo te acompaño.

P mira por la ventana al hermoso cielo azul y con reticencia contesta.

P: Buenooo, pero no se donde vive y además están mis padres...

G: Yo te ayudo a buscarlo, tengo una amiga que nos puede ayudar en eso. Con respecto a tus padres, no te preocupes, mi él se encargara seguro de que no aparezcan... Si hace falta pondrá a todo el reino a dormir usando el hechizo de la rueca.

P: ¿Como?

G: No tiene importancia. Hablaba para mi mismo.

P se levanta y se dirige hacia la puerta.

P: Pues entonces vamos.

G salta a la ventana.

G: Por ahí no. Toca me la cabeza. Creo que él se ayudara de Schrödinger y de la paradoja EPR para sacarnos del castillo.

P Se acerca a G y le acaricia la cabeza.

P: ¿Qué es todo eso que dices?

P y G se desvanecen en el aire mientras G dice:

G: No te preocupes, son cosas muy complicadas que nadie entiende.

Acto 3. Parte 2: Ver con zapatitos de cristal.

Gato se gira en la cama dejando de mirar a la princesita, para mirar por la ventana hacia la noche estrellada. Se queda parado en su contemplación de esa forma que solo pueden hacer los gatos, como mirando algo invisible que los humanos no podemos ver. La princesita se lo queda mirando algo desconcertada y mira también hacia la noche estrellada como buscando aquello que Gato esta mirando, y después de un momento vuelve a mirar a Gato algo desconcertada.

P: ¿Que es lo que ocurre? ¿No me ibas a explicar lo de los zapatos? ¿Por que te quedas callado?

Gato permanece en silencio un segundo antes de contestar, al hacerlo enigmático parece casi como una estatua y sigue mirando hacia la noche estrellada.

G: Ah, la luna no esta llena, la oronda colmena y las abejas blancas ¿Por que sera que los humanos muchas veces no sabéis ver mas allá de vuestras narices?

P: ¿Como? No te entiendo ¿De que narices hablas? Pero que narices ¿No me ibas a explicar lo de los zapatos?

G: ¡A si los zapatos! Solo estaba pensando que hace una bella noche ¿No crees?

La princesa mira un instante al cielo estrellado y luego vuelve a mirar a gato que sigue sin moverse.

P: Si supongo que hace bella noche ¿Los zapatos?

G: Los zapatos de cristal son fríos, duros y peligrosos. Además tienen que ser muy incómodos.

P: No te entiendo.

G: A ver reconozco que si el zapatero que los fabrica tiene suficientes conocimientos sobre el espectro arcoírico-lumínico y sobre la óptica de refracción y reflexión de los pies, estos pueden parecer mucho más bellos de lo que son. Pero los pies ni son estrellas, ni son ojos. Además, tu ya tienes unos pies preciosos y no los necesitas.

P: ¿Pero que Tonterías son las que dices?

G: Digo que tus pies no son estrellas, ni tampoco ojos. Y unos zapatitos de cristal tampoco son ni un telescopio, ni un microscopio. Que tus pies son hermosos de por si y por tanto lo único bueno que, en teoría, te podían aportar unos zapatitos de cristal no te es necesario.

P: Pero eran tan bonitos mis zapatitos de cristal, y además me los regalo él ¿Es que no entiendes lo importantes que son para mí?

G: Si, si. Pero vamos a ver, unos zapatos sirven básicamente para dos cosas: Quitarse el frío de los pies y no herirse al caminar. Unos zapatitos de cristal no quitan el frío y si no andas con mucho, mucho cuidado y das un paso mal dado puedes romperlos y cortate los pies, que es exactamente lo contrario que se suponen que tienen que hacer unos zapatos. Osea protegerte los pies. Además son tan duros que tienen que ser incómodos. Mejor andar descalzo.

P: Pero siguen siendo bonitos y me los regalo él ¿No lo entiendes?

G: Solo a los humanos se les puede ocurrir ponerse en los pies algo que tendrían que ponerse en los ojos ¿Sera para ver mejor por donde caminan?

P: ¿Pero de que narices estas hablando? No hay quien te comprenda.

G: Pues de eso mismo, que con unos zapatos de cristal lo mejor que se puede hacer es usarlos de gafas para ver mas allá de tus narices ¿No esta hermosa la noche hoy?

P mira un segundo al por la ventana a la noche estrellada, mientras la luna parece seguir riéndose y Gato sigue sin moverse ni un palmo. Al segundo princesita vuelve a mirar a Gato.

P: Si la noche esta bonita. Que tonterías dices ¿Usar unos zapatos como gafas?

G: Para mirar al cielo, tampoco es tan estúpido. A mi me parece más estúpido hacer unos zapatitos con cristal. Es curioso como los humanos justificáis algunas estupideces y condenáis otras. Supongo que cada cual ve las cosas como las quiere ver.

a P le cambia la expresión de la cara por una confusa y ofuscada, para al momento cambiar a otra algo enfadada.

P: Mira ya estoy empezando a hartarme de tus estupideces de gato. Solo eres un gato y no puedes entender lo importante que son mis zapatitos de cristal. Me los regalo él.

G: Mis estupideces no, son las de él ¿Que quieres que te diga?

P se enfada de repente mucho.

P: Mira no te metas con él, Gato estúpido ¿Que sabrás tu de él?

G: No empecemos con él otra vez. Solo trato de decirte, que lo que digo no es solo lo que yo pienso, sino lo que piensa él. Y mi él no tiene por que ser tu él.

P se queda callada, con expresión distante de confusión y el entrecejo ceñido, y en unos instantes responde airada.

P: Mira da igual, no me importa lo que me digas, los zapatitos me los regalo él y eran muy bonitos.

G: Pues haberlos usado de objeto decorativo, entonces no los hubieras perdido ¿Es que él te dijo que los usaras como zapatos, siendo estos de cristal?

P: No me dijo eso, pero eran unos zapatos ¿Para que otra cosa podía usarlos?

G: Ves de eso se trata precisamente. A veces la forma de algo no basta para que ese algo sirva para aquello que se supone su forma impone. La esencia puede o no puede residir en la forma.

P se torna confusa otra vez. y ahora la boca parece que se le desencaja. De repente exclama.

P: ¿Quéeeeeeeeeeeee?

G: Demasiado filosófico. Que si no se aunan esencia y forma en la cosa misma esta, mismamente, no vale para lo que se puede suponer que vale.

P: ¿Cómooooooooo?

G: Ains. Que algo con forma de zapato, no vale para andar con ello, si es fabricado con cristal. Con todo, reconozco que puede ser bonito imaginar que con ellos en los ojos se recorre el cielo.

P frunce el ceño y se enfada mucho.

P: Oye deja ya de burlate de mi ¿Eso es lo que querías explicarme sobre los zapatos?

G: Básicamente. Y no me burlo de ti. Creo que simplemente no acabas de entenderme. Trato de decirte que cuando se hacen unos zapatos de cristal, el hecho de utilizar cristal para hacerlo los convierte, automáticamente, en un objeto de decoración ¿Verdad que él no te dijo que andará con ellos?

P: Ahmmmmmmmmm. Pues ahora que lo dices, él nunca me dijo que tuviera que andar con ellos, tal vez tengas razón.

G: Tal vez te quería decir que tus pies son bonitos y no necesitan de algo más hermoso para que los realce ¿No sé? Si los hubieras puesto en tu habitación como objeto de decoración, quizá cada vez que los miraras recordarías la belleza de tus pies.

P se torna reflexiva y al poco sonríe levemente.

P: Pues la verdad es que lo que dices tiene más sentido de lo parece tener, en muchos sentidos.

G: Hoy la luna esta triste.

P mira a Gato nuevamente extrañada, acto seguido mira por la ventana hacia la luna, pone expresión concentrada durante unos segundos y al poco vuelve a mirar a Gato.

P: No se por que dices eso, a mi me parece que sonríe, así que de estar algo sería contenta.

G: Pero la luna siempre miente, cuando dice Creciente esta decreciente y cuando dice Decreciente esta creciente. Osea, siempre lo contrario, por eso aunque ahora parece reírse en el fondo esta triste.

P: No sé, a mi todo lo más me parece una C medio tumbada.

G: Por eso. Solo cuando la luna esta llena, y es como la oronda colmena, es cuando esta feliz. Hoy las estrellas deben de ser sus lágrimas. Todo parece al revés. Además si no hay luna llena, no se puede encontrar el camino dorado y plateado que pinta sobre las aguas ¿Lo has visto alguna vez?

P: ¿No se a que camino te refieres?

G: Ya veo que no te gusta la pintura. Bueno, al menos conocerás el río lunar ¿No?

P: Pero si dices que la luna no se ríe.

G: Bueno, ni la pintura, ni la musica. Tal vez las estrellas te puedan parecer diamantes. Hace una bonita noche ¿Verdad?

P: Si que la hace.

Gato y princesa quedan mirando al cielo estrellado mientras la luna parece continuar sonriéndose. Ambos permanecen en un silencio contemplativo. Poco a poco Princesa va quedándose dormida, mientras su cuerpo va acomodándose en la cama. Gato por fin cambia de posición haciéndose un ovillo a sus pies. Aun así sigue mirando la noche estrellada. ladea la cabeza, inspira, espira profundamente casi, casi... Como si suspirara y al fin acomoda la cabeza sobre la cama.

martes, 9 de junio de 2009

Acto tercero. Parte 1: Confusiones de cuando él no es él.

Gato se acerca en la noche por los tejados de un castillo a una ventana, mientras se escucha una voz de chica llorar desconsoladamente. En contraste la noche esta estrellada y la luna parece estar riéndose.

(C = Chica, G = Gato)

C: ¿Que haré, que podre... Ay... He perdido mis zapatitos... Que destino cruel... Siento que la vida... No merece... No quiero seguir...

Gato se para un momento y parece mirar hacia algún lugar indeterminado del cielo, más o menos por donde esta la sonrisa de la luna.

G: Vaya pues si que empezamos bien. La verdad, no es que no me guste la canción del comienzo, pero tampoco es santo de mi devoción.

Gato sigue andando, mientras siguen sonando repetido casi el mismo lamento en el aire.

C: ¿Que haré, que podre hacer si... Ay que triste pena... He perdido mis zapatitos de cristal que... Siento que la vida se me va... No merece la pena seguir... No quiero seguir viviendo...

Casi al llegar a la ventana Gato se asoma y luego de un salto entra por esta para ir a caer sobre una cama, donde la chica del llanto estaba acurrucada con las rodillas entre los brazos. Al caer este a los pies de la cama la chica se sobresalta y mira asustada al gato con los ojos tiritando de lágrimas y la cara empapada.

C: ¡Ah, que susto! ¡Que susto, que infeliz y desafortunada soy! ¡Casi me muero del susto!

G: Bueno chica, tampoco te pongas así. Hace un momento estabas deseando no seguir viviendo y ahora te quejas por que casi mueres del susto. Un poco contradictorio e irónico. Además ese tipo de susto lo conozco bien, como si se asustara un gato. Tenias que haberte visto. Es señal de que estabas demasiado concentrada en algo... Se lo que me digo.

La chica perpleja como un gato, mira al gato con la boca tan abierta que parece que la barbilla va a tocar la cama, y los ojos que parecen salirse de sus cuencas.

G: Pero bueno, no pongas esa cara, no te favorece nada de nada. En serio. Con lo bonita que eres. Ni que hubieras visto un dragón, que por cierto conozco a unos pocos. Yo tan solo soy un gato. Di algo preciosas.

La chica parece reponerse un segundo a la impresión inicial.

C: Un... Un... ¡Un Gato que habla!

G: Vaya, menos mal, estaba empezando a creer que te habías quedado muda. Gracias por manifestar lo evidente.

C: Un...

G: Si hermosa, soy un gato. No tienes problemas de vista y no estas soñando ¿No se te ocurre nada mejor que decir?

C: Pero es que eres ¡Un gato que habla!

G: Pues mira, como sigas diciendo lo que es evidente, me parece que voy a ser yo que se va ha hacer el mudo.

C: Pero, pero...

G: Si ya, vale ¿Por que llorabas tanto, por unos zapatos? No es que quisiera espiarte, es que soy un gato... Y a los gatos nos puede la curiosidad.

La chica parece recuperar parte de su tristeza inicial.

C: Si, bueno, ¡Que infeliz soy, he perdido mis zapatitos de cristal!

G: Tampoco es para tanto ¿No? Yo nunca he tenido zapatos y nunca he tenido problemas. Por cierto recuerdo que tuve un pariente se ponía las botas. Ya sabes, ponerse las botas.

La chica se enfada levemente en su tristeza.

C: ¿Que sabrás tu? Soy una princesa y además me los regalo él ¡Vete, deja me sola con mi pena!

G: Vaya parece que ya se te paso el susto inicial.

C: ¡Que te vayas te digo, que quiero llorar mi pena!

G: Me temo que no puedo, él no quiere.

La princesita nerviosa, alegre y preocupada a la vez, hace un monto de ademanes como si las manos fueran mariposas que no saben donde posarse.
(P = princesa, G = Gato)

P: ¡Él, él, él, te manda él! ¡Lo sabia, aun me quiere! Pero ¿Que haré? ¿Que haré? ¡He perdido mis zapatitos! ¡O que haré si él vuelve y no me los encuentra puestos!

G: Tranquila chica, se ve que tienes las emociones subidas a una montaña rusa. Además, mucho me temo que mi él no es tu él a pesar de que ambos sean él.

La princesita se calma un poco y deja de hacer ademanes.

P: ¿Pero como, que dices? No bromees conmigo, él tiene que ser él, no puede ser otro.

G: Princesita mía, permita me que le diga que esta su majestad obsesionada y eso no es bueno ni la ayudara en nada de nada. Además unos zapatos de cristal va contra todo sentido común, contra todo motivo que pueda ser lógico para el uso de unos zapatos.

P: ¿Como? Gato, no te entiendo nada, pero nada de nada. Que es todo eso que acabas de decir. Explica te y no te calles como callaron las hadas.

G: Vaya parece que la cosa se a puesto medio poética, medio liosa. Él y sus hechizos, seguro que anda por aquí cerca.

La princesa vuelve a hacer mariposas nerviosas con las manos, cargada de preocupación.

P: ¿O él? ¿Él anda cerca? ¿Donde esta él? ¿Tardara mucho en llegar él? ¡Y yo he perdido mis zapatitos de cristal! ¿Que haré, si llega él? ¿Que haré?

G: A ver, lo de él viene luego. Ahora deja me explicarte lo de los zapatos.

P: ¿Él viene luego? ¿En serio vendrá? ¿Él? ¿Él? ¿Sera él quien venga luego?

G: Ay! que paciencia hay que tener. Si lo llego a saber le hubiera preguntado a Esfera. Ni que yo pudiera ver el futuro ¿Pero me vas a dejar que te explique lo de los zapatos?

P de pronto se torna en nerviosa felicidad nostálgica de toda la tristeza anterior.

P: ¡Si, si, explica me lo todo! ¡Pero antes di me si él vendrá! ¡Si¡,Si!

G: Tranquilizate chica. Todo lo más que te puedo decir es que puede ser que él venga, lo que no quiere decir que él vaya a venir. Además mi él no tiene por que ser tu él. Si lo llego a saber le hubiera preguntado a Esfera. Claro que, de haberlo llegado a saber, no hubiera necesitado de preguntarle ¿Me vas a dejar explicarte lo de los zapatos de una vez o no?

P que se empieza a sospechar que él no es él, pero aun alberga una mínima esperanza de que la suerte quiera que él sea efectivamente él, se tranquiliza y pone una triste expresión melancólica.

G: Princesita, enserio me estas haciendo sentirme mal, yo no tengo la culpa.

P pone una expresión mas triste aun.

P: Bueno, bien no te preguntare mas sobre él... Además he perdido mis zapatitos de cristal y sin ellos ¿Como podre mirarlo a la cara? Explica me lo de los zapatos anda, pero antes di me por has nombrado a esa tal Esfera.

G: Ah! Esfera es una amiga mía muy simpática. Es una bola de cristal que puede ver el futuro si quiere, pero dice que suele ser molesto por no se que cosas de mover estrellas.
Suele decir ¿Para que me preguntan a mi si ellos pueden mirar al cielo? Que el futuro esta escrito en las estrellas. Eso y que además no sirve para nada, pues bien sabemos que la vida no funciona así, que da igual las señales que se manden, que la vida tiene que seguir. Bueno supongo que no has entendido nada de nada, pero te aseguro que tiene su sentido y que ella no lo dice solo por ella misma.

lunes, 8 de junio de 2009

Acto segundo. ¿Más curioso que la curiosidad?

Gato se dirige, en la noche oscura sin estrellas, por un pequeño montículo de hierba muy verde hacia un grandioso árbol de tronco muy grueso. El árbol reverbera con una tenue luz dorada. Luz que es la que permite ver la hierba, sus hojas son hermosas y parece tener hermosas flores de varios colores y formas. Además de las flores el árbol tiene frutos también de distintos colores y formas, pero todos ellos, sin excepción, parecen tener un bocado en su superficie que muestra un color distinto y que de vez en cuando cambia de sitio. Al rededor de el flotan pequeñas lucecillas brillantes como luciérnagas. Del árbol, un poco por debajo de la frondosa copa, aparece una rama solitaria que se abre en forma de Y. Un poco antes de la apertura hay un hueco como una O en la que hay un nido y junto a él una lechuza.

Al llegar al pie del árbol, Gato se para y se sienta sobre sus patas traseras mirando hacia arriba con cierta indiferencia hacia la rama.

(G = Gato, L = Lechuza)

L: Bue... Bueno ¿Que tenemos aquí, si parece que el Gato a venido al árbol de...

G mira a L molesto y no deja que esta acabe la pregunta.

G: Si ya, no lo digas, yo se perfectamente que la culpa es tuya. Si tu hubiera estado aquí en el momento que llego la serpiente, nada malo hubiera pasado y yo no tendría que estar aquí...

Ahora es L la que interrumpe a G.

L: Bue, Bueno ¿Cómo me acusas, en falso, sabiendo que yo tengo que alimentarme como cualquier ser...

G: Tu eres la que lo sabes todo, te conozco y tus trucos, yo también como...

L: Bue... Bueno ¿Por que me vienes con amenazas de comer si sabes que yo también como ratones...

G: Baja que te explico experimentalmente como como...

L: Bue... Bueno ¿Acaso no sabes que tengo buenas garras, y que la curiosidad...

G: Deja te de monsergas ¡Que aun me quedan cuatro vidas y esta vez...

L: Bue.. Bueno ¿No sabes que mis grandes ojos...

G: Me parece que tus grandes ojos lo que van a ver es como me trepo al...

L: Bue... Bueno ¿Y que tenga el que venir otra vez a...

G: Tengo mi dignidad y esta vez no maullare por que voy a treparme...

L: Bue... Bueno ¿Sabes que puedo alzar el vuelo, hasta el infinito y...

G: Y sigues teniendo tus garras. Va dejemos lo estar. Es otro problema de paraíso perdido por...

L: Bue... Bueno ¿Te manda a arreglar otro problema de Adán...

G: Si, si. Adán ausente, esta vez es una princesa....

L: Bue... Bueno ¿El color es el de...

G: Si. Maldita sea, siempre estas con el Blue,Blue, Blue y con la...

L: Bue... Bueno ¿Y tu por que nunca me dejas acabar la...

G: Yo podría decir lo mismo pero...

L: Bue... Bueno ¿No es al revés a veces...

G: Vale ya, vamos a lo practico, que esto es tan molesto para...

L: Bue... Bueno ¿Ambos tenemos que...

G: Maldita sea, ayuda me de...

L: Bue... Bueno ¿Acaso no sabes que aunque quisiera, y sepa, yo solo puedo responder...

G: Que si, que si, pero tu crees que es fácil y no....

L: Bue... Bueno ¿No sera que eres tu él que cree que es...

G: Si lo creyera ya tendría los consejos que necesito y no tendría....

L: Bue... Bueno ¿Realmente te soy tan molesta, no sera que tu a veces intentas ser más....

G: Ya estamos otra vez, tu no tienes remedio y te...

L: Bue... Bueno ¿Que otro animal serias si no...

G: No te necesito, bueno tal vez solo...

L: Bue... Bueno ¿No te estarás rindiendo a la evidencia, y entendiendo por que al final...

G: Ya te he dicho que me quedan cuatro vidas, así que no me digas que intento ser más curioso que la...

L: Bue... Bueno ¿No es curioso que...

G: Dime lo que quiero saber de una vez y no te andes por las...

L: Bue... Bueno ¿Preguntándote lo que necesitas...

G: Vale, ya esta bien...

Ambos G y L quedan parados un momento mirando a las luces, y se descubre que son hadas, seres alados que cantan.

(G = gato, L = Lechuza, H = Hadas)

H: Tela, tinta, otra vez a empezar.

G: O ya veo, las hadas parece que también son los músicos o los poetas o los pintores o...

L: Bue... Bueno ¿Crees que nuestro tiempo se esta acabando y esto tiene que llegar a su fin y...

H: El limbo de un tiempo que nos va.

G: Ya entiendo, bueno...

L: Bue... Bueno ¿Te vas sin darme las...

G: Eso ni en...

H: Ser durmiente, en la espuma de un antojo camuflarme.

L: Bue... Bueno ¿Por que no podrás ser como el pariente tuyo que era tan divertido y siempre se camuflaba y solo se le veía una sonrisa que parecía...

G: Dejate de lunas crecientes o decrecientes, yo te necesito, creo que tanto como tu a mi, pero esto no es el país de las maravillas, ni Oz, ni el de nunca jamas, así que jamas...

H: Nunca el tiempo es perdido.

L: Bue... Bueno ¿Crees que sera algún lugar de...

G: Si, claro a el le encantan las historias...

H: Tenias razón, voy acabar contigo.

Gato se aleja callado, con la cabeza gacha, mientras Lechuza parece meditativa mirando hacia algún lugar del cielo estrellado de repente, y las hadas parecen callar, como si hubieran salido de un Big Bang.

Acto primero. Comunicación Inteligente.

En el centro de una habitación llena de cachivaches extraños se ve un viejo, grande y famélico gato negro enroscado alrededor de una bola de cristal a la que mira fijamente. El gato de vez en cuando parece asentir, mientras la bola de cristal centellea de forma extraña.

(Gato = G, Bola = B)

Gato: Ajam, ya veo, no, no. No pienso preguntarte si este cuento terminara bien, soy un gato y no tengo esa obsesión de los humanos por el futuro.

B centellea unas cuantas veces.

G: ¿Como que debería? ¿Eso quien lo dice tu o él?

B centellea cuatro veces.

G: Ya claro entonces es idea suya.

B centellea un montón de veces, mientras G asiente, hasta que de repente se le eriza el pelo y se estremece como perplejo, pero sin perder su posición.

G: Esas bromas no me gustan ni un pelo y se que te lo ha dicho el. Solo un ser humano puede tener la ocurrencia de atar una tostada a la espalda de un gato... Y no, a pesar de ser un gato no tengo tanta curiosidad como para querer saber de que lado cae la tostada.

B centellea otro montón de veces.

G: Después de tres vidas gastadas y haber sido el familiar de tantos brujos, brujas, magos, magas, hechiceros, hechiceras y otras denominaciones mágico-científicas, creo que empiezo a entender por que al final acaban tantos como acaban. Si es que a veces se ponen de un pesaito con eso de hacer círculos y estrellas con numero variable de puntas, para llamar a las puertas del señor del infierno... Que el pobre no tiene ni un rato de tranquilidad y acaba teniendo conveniencia mutua con el de arriba. Así que para purificar sus alma acaban en la hoguera ¿No querían llamas, llamando tanto al infierno? Pues nada, el de abajo pone las llamas y el de arriba la leña. Claro que ambos, se sirven de estos humanos ignorantes que se creen hacen justicia. La hoguera de las vanidades, Esfera. El débil intento del hombre de establecer los principios de la decencia y la moral. Ja, estos humanos, que cándidos, tanto el de arriba como el de abajo saben esto y de esto se aprovechan para tenerlo todo bien ordenado.

B centellea un poco.

G: ¿Como que que profundo? Pero bueno. Pues si quieres hablas tu sola. Sola con él a ver que tal.

B centellea un poco más, y un poco más.

G: Así que, en un futuro muy lejano y otra galaxia también muy lejana, sera lo mismo pero girando noventa grados, la izquierda y la derecha. Vamos lo mismo. En serio, si no fuera por que son tan curiosos estos humanos pensaría que son estúpidos como ellos solos.

B centellea intensamente tres veces como si riera y entonces centellea rápidamente unas cuantas veces mas.

G: Me alegro de que te hiciera gracia y a él también. Bueno, creo que nos estamos andado por las ramas y, la verdad, aunque se me da bien trepar, no me apetece mucho pensar. Vaya que luego no sea capaz de bajarme del árbol y me tenga que ponerme a maullar. Que luego tiene que venir él a bajarme y uno tiene su dignidad chica. Además ya estoy viejito para andar me de escalada.

B centellea repetidamente una veces.

G: Como no. Típico de él. Es un caso. Tenia que ser de eso ¿Por donde tengo que empezar?

B centellea y centellea y sigue centelleando un poco e intenta seguir centelleando, pero G la interrumpe de sopetón.

G: Vale de bromas. Di le que se deje de tonterías y se quite el disfraz de viejo de la montaña errante. Que Gato dice: Ajam, ya veo, no, no. No pienso preguntarte si este cuento terminara... Que quiere que haga con respecto a eso. El sabe que es eso, así que, si no quiere que demos más vueltas que un tiovivo de feria, tendrá que decírmelo.

B centellea un rato.

G: En serio Esfera, y no te ofendas, sabes que me caes bien, a veces me gustaría que existiera otra cosa para estos menesteres. No se ¿Algo que fuera como un cuadrado, con teclas y que sonara, por ejemplo? No lo digo por ti, enserio, sino por poder decirle a él las cositas directamente. Le iba a decir un par de cosas bien dichas.

B centellea tres veces. G contesta al momento con tono rudo, como si fuera ha hacer fuzzzzzzzzz.

G: No es que me haya enfadado, bueno algo si. Él sabe perfectamente que ella no me cae bien del todo ¿Por que lo primero que tengo que hacer es ir a hablar con ella a pedirle consejo? Seguro que lo hace a posta. Me va a dar lo mismo pero, si no fuera por lo interesante que es, te juro que rompía mi contrato de familiar en este mismo instante.

B centellea un numero indefinido de veces, pero pocas. Y G responde muy airadamente.

G: A ver ¿Y si te hecho a rodar, que dirás, eh, a ver? Claro que lo tuyo, a pesar de decir, es siempre estar en silencio, no te las des de Héroe del cuento, que no. Ya tenían que salir alguno de los músicos... Donde las dan las toman ¡Que lo hago por que lo quiero, que lo quiero dices! ¡¡Es la curiosidad!! Lo ahogo por curiosidad solamente.

B centellea un poquitín más, pero los centelleos son suaves y alargados, como cariñosos. Y G agacha un momento la cabeza, mirando hacia algún lugar lejano por debajo del suelo, como derrotado. Casi con una lágrima, pero los gatos no pueden llorar.

G: ¡Ah! Que le vamos ha hacer, es así, y el lo sabe ¿Sabes? Ha veces me siento como si solo fuera un personaje de un cuento que él escribe. En sus manos, como si todos lo fuéramos. Que no puedo ser yo mismo sino lo que él quiere. Pero, por otro lado, que no puedo ser si no es gracias a él ¿Tu crees que él amara a sus personajes? No, no me respondas mejor... Me voy a cumplir mi cometido, que se me esta haciendo tarde.

B centellea una vez como si suspirara. Luego centella una cuantas veces. Mientras G se incorpora, se estira con el rabo tieso y se agita como sacudiéndose las pulgas.

G: Bueno si. Ya te contare. Aunque no se para que si tu eres una Esfera de cristal y puedes ver si quieres el futuro.

B centellea un poco más.

G: Si, ya se que te relaja hablar conmigo. Que no te trato como un simple objeto y que nunca te pregunto por el futuro. Bueno, me voy, adiós.

B centellea una vez.