Gato se gira en la cama dejando de mirar a la princesita, para mirar por la ventana hacia la noche estrellada. Se queda parado en su contemplación de esa forma que solo pueden hacer los gatos, como mirando algo invisible que los humanos no podemos ver. La princesita se lo queda mirando algo desconcertada y mira también hacia la noche estrellada como buscando aquello que Gato esta mirando, y después de un momento vuelve a mirar a Gato algo desconcertada.
P: ¿Que es lo que ocurre? ¿No me ibas a explicar lo de los zapatos? ¿Por que te quedas callado?
Gato permanece en silencio un segundo antes de contestar, al hacerlo enigmático parece casi como una estatua y sigue mirando hacia la noche estrellada.
G: Ah, la luna no esta llena, la oronda colmena y las abejas blancas ¿Por que sera que los humanos muchas veces no sabéis ver mas allá de vuestras narices?
P: ¿Como? No te entiendo ¿De que narices hablas? Pero que narices ¿No me ibas a explicar lo de los zapatos?
G: ¡A si los zapatos! Solo estaba pensando que hace una bella noche ¿No crees?
La princesa mira un instante al cielo estrellado y luego vuelve a mirar a gato que sigue sin moverse.
P: Si supongo que hace bella noche ¿Los zapatos?
G: Los zapatos de cristal son fríos, duros y peligrosos. Además tienen que ser muy incómodos.
P: No te entiendo.
G: A ver reconozco que si el zapatero que los fabrica tiene suficientes conocimientos sobre el espectro arcoírico-lumínico y sobre la óptica de refracción y reflexión de los pies, estos pueden parecer mucho más bellos de lo que son. Pero los pies ni son estrellas, ni son ojos. Además, tu ya tienes unos pies preciosos y no los necesitas.
P: ¿Pero que Tonterías son las que dices?
G: Digo que tus pies no son estrellas, ni tampoco ojos. Y unos zapatitos de cristal tampoco son ni un telescopio, ni un microscopio. Que tus pies son hermosos de por si y por tanto lo único bueno que, en teoría, te podían aportar unos zapatitos de cristal no te es necesario.
P: Pero eran tan bonitos mis zapatitos de cristal, y además me los regalo él ¿Es que no entiendes lo importantes que son para mí?
G: Si, si. Pero vamos a ver, unos zapatos sirven básicamente para dos cosas: Quitarse el frío de los pies y no herirse al caminar. Unos zapatitos de cristal no quitan el frío y si no andas con mucho, mucho cuidado y das un paso mal dado puedes romperlos y cortate los pies, que es exactamente lo contrario que se suponen que tienen que hacer unos zapatos. Osea protegerte los pies. Además son tan duros que tienen que ser incómodos. Mejor andar descalzo.
P: Pero siguen siendo bonitos y me los regalo él ¿No lo entiendes?
G: Solo a los humanos se les puede ocurrir ponerse en los pies algo que tendrían que ponerse en los ojos ¿Sera para ver mejor por donde caminan?
P: ¿Pero de que narices estas hablando? No hay quien te comprenda.
G: Pues de eso mismo, que con unos zapatos de cristal lo mejor que se puede hacer es usarlos de gafas para ver mas allá de tus narices ¿No esta hermosa la noche hoy?
P mira un segundo al por la ventana a la noche estrellada, mientras la luna parece seguir riéndose y Gato sigue sin moverse ni un palmo. Al segundo princesita vuelve a mirar a Gato.
P: Si la noche esta bonita. Que tonterías dices ¿Usar unos zapatos como gafas?
G: Para mirar al cielo, tampoco es tan estúpido. A mi me parece más estúpido hacer unos zapatitos con cristal. Es curioso como los humanos justificáis algunas estupideces y condenáis otras. Supongo que cada cual ve las cosas como las quiere ver.
a P le cambia la expresión de la cara por una confusa y ofuscada, para al momento cambiar a otra algo enfadada.
P: Mira ya estoy empezando a hartarme de tus estupideces de gato. Solo eres un gato y no puedes entender lo importante que son mis zapatitos de cristal. Me los regalo él.
G: Mis estupideces no, son las de él ¿Que quieres que te diga?
P se enfada de repente mucho.
P: Mira no te metas con él, Gato estúpido ¿Que sabrás tu de él?
G: No empecemos con él otra vez. Solo trato de decirte, que lo que digo no es solo lo que yo pienso, sino lo que piensa él. Y mi él no tiene por que ser tu él.
P se queda callada, con expresión distante de confusión y el entrecejo ceñido, y en unos instantes responde airada.
P: Mira da igual, no me importa lo que me digas, los zapatitos me los regalo él y eran muy bonitos.
G: Pues haberlos usado de objeto decorativo, entonces no los hubieras perdido ¿Es que él te dijo que los usaras como zapatos, siendo estos de cristal?
P: No me dijo eso, pero eran unos zapatos ¿Para que otra cosa podía usarlos?
G: Ves de eso se trata precisamente. A veces la forma de algo no basta para que ese algo sirva para aquello que se supone su forma impone. La esencia puede o no puede residir en la forma.
P se torna confusa otra vez. y ahora la boca parece que se le desencaja. De repente exclama.
P: ¿Quéeeeeeeeeeeee?
G: Demasiado filosófico. Que si no se aunan esencia y forma en la cosa misma esta, mismamente, no vale para lo que se puede suponer que vale.
P: ¿Cómooooooooo?
G: Ains. Que algo con forma de zapato, no vale para andar con ello, si es fabricado con cristal. Con todo, reconozco que puede ser bonito imaginar que con ellos en los ojos se recorre el cielo.
P frunce el ceño y se enfada mucho.
P: Oye deja ya de burlate de mi ¿Eso es lo que querías explicarme sobre los zapatos?
G: Básicamente. Y no me burlo de ti. Creo que simplemente no acabas de entenderme. Trato de decirte que cuando se hacen unos zapatos de cristal, el hecho de utilizar cristal para hacerlo los convierte, automáticamente, en un objeto de decoración ¿Verdad que él no te dijo que andará con ellos?
P: Ahmmmmmmmmm. Pues ahora que lo dices, él nunca me dijo que tuviera que andar con ellos, tal vez tengas razón.
G: Tal vez te quería decir que tus pies son bonitos y no necesitan de algo más hermoso para que los realce ¿No sé? Si los hubieras puesto en tu habitación como objeto de decoración, quizá cada vez que los miraras recordarías la belleza de tus pies.
P se torna reflexiva y al poco sonríe levemente.
P: Pues la verdad es que lo que dices tiene más sentido de lo parece tener, en muchos sentidos.
G: Hoy la luna esta triste.
P mira a Gato nuevamente extrañada, acto seguido mira por la ventana hacia la luna, pone expresión concentrada durante unos segundos y al poco vuelve a mirar a Gato.
P: No se por que dices eso, a mi me parece que sonríe, así que de estar algo sería contenta.
G: Pero la luna siempre miente, cuando dice Creciente esta decreciente y cuando dice Decreciente esta creciente. Osea, siempre lo contrario, por eso aunque ahora parece reírse en el fondo esta triste.
P: No sé, a mi todo lo más me parece una C medio tumbada.
G: Por eso. Solo cuando la luna esta llena, y es como la oronda colmena, es cuando esta feliz. Hoy las estrellas deben de ser sus lágrimas. Todo parece al revés. Además si no hay luna llena, no se puede encontrar el camino dorado y plateado que pinta sobre las aguas ¿Lo has visto alguna vez?
P: ¿No se a que camino te refieres?
G: Ya veo que no te gusta la pintura. Bueno, al menos conocerás el río lunar ¿No?
P: Pero si dices que la luna no se ríe.
G: Bueno, ni la pintura, ni la musica. Tal vez las estrellas te puedan parecer diamantes. Hace una bonita noche ¿Verdad?
P: Si que la hace.
Gato y princesa quedan mirando al cielo estrellado mientras la luna parece continuar sonriéndose. Ambos permanecen en un silencio contemplativo. Poco a poco Princesa va quedándose dormida, mientras su cuerpo va acomodándose en la cama. Gato por fin cambia de posición haciéndose un ovillo a sus pies. Aun así sigue mirando la noche estrellada. ladea la cabeza, inspira, espira profundamente casi, casi... Como si suspirara y al fin acomoda la cabeza sobre la cama.
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