martes, 9 de junio de 2009

Acto tercero. Parte 1: Confusiones de cuando él no es él.

Gato se acerca en la noche por los tejados de un castillo a una ventana, mientras se escucha una voz de chica llorar desconsoladamente. En contraste la noche esta estrellada y la luna parece estar riéndose.

(C = Chica, G = Gato)

C: ¿Que haré, que podre... Ay... He perdido mis zapatitos... Que destino cruel... Siento que la vida... No merece... No quiero seguir...

Gato se para un momento y parece mirar hacia algún lugar indeterminado del cielo, más o menos por donde esta la sonrisa de la luna.

G: Vaya pues si que empezamos bien. La verdad, no es que no me guste la canción del comienzo, pero tampoco es santo de mi devoción.

Gato sigue andando, mientras siguen sonando repetido casi el mismo lamento en el aire.

C: ¿Que haré, que podre hacer si... Ay que triste pena... He perdido mis zapatitos de cristal que... Siento que la vida se me va... No merece la pena seguir... No quiero seguir viviendo...

Casi al llegar a la ventana Gato se asoma y luego de un salto entra por esta para ir a caer sobre una cama, donde la chica del llanto estaba acurrucada con las rodillas entre los brazos. Al caer este a los pies de la cama la chica se sobresalta y mira asustada al gato con los ojos tiritando de lágrimas y la cara empapada.

C: ¡Ah, que susto! ¡Que susto, que infeliz y desafortunada soy! ¡Casi me muero del susto!

G: Bueno chica, tampoco te pongas así. Hace un momento estabas deseando no seguir viviendo y ahora te quejas por que casi mueres del susto. Un poco contradictorio e irónico. Además ese tipo de susto lo conozco bien, como si se asustara un gato. Tenias que haberte visto. Es señal de que estabas demasiado concentrada en algo... Se lo que me digo.

La chica perpleja como un gato, mira al gato con la boca tan abierta que parece que la barbilla va a tocar la cama, y los ojos que parecen salirse de sus cuencas.

G: Pero bueno, no pongas esa cara, no te favorece nada de nada. En serio. Con lo bonita que eres. Ni que hubieras visto un dragón, que por cierto conozco a unos pocos. Yo tan solo soy un gato. Di algo preciosas.

La chica parece reponerse un segundo a la impresión inicial.

C: Un... Un... ¡Un Gato que habla!

G: Vaya, menos mal, estaba empezando a creer que te habías quedado muda. Gracias por manifestar lo evidente.

C: Un...

G: Si hermosa, soy un gato. No tienes problemas de vista y no estas soñando ¿No se te ocurre nada mejor que decir?

C: Pero es que eres ¡Un gato que habla!

G: Pues mira, como sigas diciendo lo que es evidente, me parece que voy a ser yo que se va ha hacer el mudo.

C: Pero, pero...

G: Si ya, vale ¿Por que llorabas tanto, por unos zapatos? No es que quisiera espiarte, es que soy un gato... Y a los gatos nos puede la curiosidad.

La chica parece recuperar parte de su tristeza inicial.

C: Si, bueno, ¡Que infeliz soy, he perdido mis zapatitos de cristal!

G: Tampoco es para tanto ¿No? Yo nunca he tenido zapatos y nunca he tenido problemas. Por cierto recuerdo que tuve un pariente se ponía las botas. Ya sabes, ponerse las botas.

La chica se enfada levemente en su tristeza.

C: ¿Que sabrás tu? Soy una princesa y además me los regalo él ¡Vete, deja me sola con mi pena!

G: Vaya parece que ya se te paso el susto inicial.

C: ¡Que te vayas te digo, que quiero llorar mi pena!

G: Me temo que no puedo, él no quiere.

La princesita nerviosa, alegre y preocupada a la vez, hace un monto de ademanes como si las manos fueran mariposas que no saben donde posarse.
(P = princesa, G = Gato)

P: ¡Él, él, él, te manda él! ¡Lo sabia, aun me quiere! Pero ¿Que haré? ¿Que haré? ¡He perdido mis zapatitos! ¡O que haré si él vuelve y no me los encuentra puestos!

G: Tranquila chica, se ve que tienes las emociones subidas a una montaña rusa. Además, mucho me temo que mi él no es tu él a pesar de que ambos sean él.

La princesita se calma un poco y deja de hacer ademanes.

P: ¿Pero como, que dices? No bromees conmigo, él tiene que ser él, no puede ser otro.

G: Princesita mía, permita me que le diga que esta su majestad obsesionada y eso no es bueno ni la ayudara en nada de nada. Además unos zapatos de cristal va contra todo sentido común, contra todo motivo que pueda ser lógico para el uso de unos zapatos.

P: ¿Como? Gato, no te entiendo nada, pero nada de nada. Que es todo eso que acabas de decir. Explica te y no te calles como callaron las hadas.

G: Vaya parece que la cosa se a puesto medio poética, medio liosa. Él y sus hechizos, seguro que anda por aquí cerca.

La princesa vuelve a hacer mariposas nerviosas con las manos, cargada de preocupación.

P: ¿O él? ¿Él anda cerca? ¿Donde esta él? ¿Tardara mucho en llegar él? ¡Y yo he perdido mis zapatitos de cristal! ¿Que haré, si llega él? ¿Que haré?

G: A ver, lo de él viene luego. Ahora deja me explicarte lo de los zapatos.

P: ¿Él viene luego? ¿En serio vendrá? ¿Él? ¿Él? ¿Sera él quien venga luego?

G: Ay! que paciencia hay que tener. Si lo llego a saber le hubiera preguntado a Esfera. Ni que yo pudiera ver el futuro ¿Pero me vas a dejar que te explique lo de los zapatos?

P de pronto se torna en nerviosa felicidad nostálgica de toda la tristeza anterior.

P: ¡Si, si, explica me lo todo! ¡Pero antes di me si él vendrá! ¡Si¡,Si!

G: Tranquilizate chica. Todo lo más que te puedo decir es que puede ser que él venga, lo que no quiere decir que él vaya a venir. Además mi él no tiene por que ser tu él. Si lo llego a saber le hubiera preguntado a Esfera. Claro que, de haberlo llegado a saber, no hubiera necesitado de preguntarle ¿Me vas a dejar explicarte lo de los zapatos de una vez o no?

P que se empieza a sospechar que él no es él, pero aun alberga una mínima esperanza de que la suerte quiera que él sea efectivamente él, se tranquiliza y pone una triste expresión melancólica.

G: Princesita, enserio me estas haciendo sentirme mal, yo no tengo la culpa.

P pone una expresión mas triste aun.

P: Bueno, bien no te preguntare mas sobre él... Además he perdido mis zapatitos de cristal y sin ellos ¿Como podre mirarlo a la cara? Explica me lo de los zapatos anda, pero antes di me por has nombrado a esa tal Esfera.

G: Ah! Esfera es una amiga mía muy simpática. Es una bola de cristal que puede ver el futuro si quiere, pero dice que suele ser molesto por no se que cosas de mover estrellas.
Suele decir ¿Para que me preguntan a mi si ellos pueden mirar al cielo? Que el futuro esta escrito en las estrellas. Eso y que además no sirve para nada, pues bien sabemos que la vida no funciona así, que da igual las señales que se manden, que la vida tiene que seguir. Bueno supongo que no has entendido nada de nada, pero te aseguro que tiene su sentido y que ella no lo dice solo por ella misma.

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