En el centro de una habitación llena de cachivaches extraños se ve un viejo, grande y famélico gato negro enroscado alrededor de una bola de cristal a la que mira fijamente. El gato de vez en cuando parece asentir, mientras la bola de cristal centellea de forma extraña.
(Gato = G, Bola = B)
Gato: Ajam, ya veo, no, no. No pienso preguntarte si este cuento terminara bien, soy un gato y no tengo esa obsesión de los humanos por el futuro.
B centellea unas cuantas veces.
G: ¿Como que debería? ¿Eso quien lo dice tu o él?
B centellea cuatro veces.
G: Ya claro entonces es idea suya.
B centellea un montón de veces, mientras G asiente, hasta que de repente se le eriza el pelo y se estremece como perplejo, pero sin perder su posición.
G: Esas bromas no me gustan ni un pelo y se que te lo ha dicho el. Solo un ser humano puede tener la ocurrencia de atar una tostada a la espalda de un gato... Y no, a pesar de ser un gato no tengo tanta curiosidad como para querer saber de que lado cae la tostada.
B centellea otro montón de veces.
G: Después de tres vidas gastadas y haber sido el familiar de tantos brujos, brujas, magos, magas, hechiceros, hechiceras y otras denominaciones mágico-científicas, creo que empiezo a entender por que al final acaban tantos como acaban. Si es que a veces se ponen de un pesaito con eso de hacer círculos y estrellas con numero variable de puntas, para llamar a las puertas del señor del infierno... Que el pobre no tiene ni un rato de tranquilidad y acaba teniendo conveniencia mutua con el de arriba. Así que para purificar sus alma acaban en la hoguera ¿No querían llamas, llamando tanto al infierno? Pues nada, el de abajo pone las llamas y el de arriba la leña. Claro que ambos, se sirven de estos humanos ignorantes que se creen hacen justicia. La hoguera de las vanidades, Esfera. El débil intento del hombre de establecer los principios de la decencia y la moral. Ja, estos humanos, que cándidos, tanto el de arriba como el de abajo saben esto y de esto se aprovechan para tenerlo todo bien ordenado.
B centellea un poco.
G: ¿Como que que profundo? Pero bueno. Pues si quieres hablas tu sola. Sola con él a ver que tal.
B centellea un poco más, y un poco más.
G: Así que, en un futuro muy lejano y otra galaxia también muy lejana, sera lo mismo pero girando noventa grados, la izquierda y la derecha. Vamos lo mismo. En serio, si no fuera por que son tan curiosos estos humanos pensaría que son estúpidos como ellos solos.
B centellea intensamente tres veces como si riera y entonces centellea rápidamente unas cuantas veces mas.
G: Me alegro de que te hiciera gracia y a él también. Bueno, creo que nos estamos andado por las ramas y, la verdad, aunque se me da bien trepar, no me apetece mucho pensar. Vaya que luego no sea capaz de bajarme del árbol y me tenga que ponerme a maullar. Que luego tiene que venir él a bajarme y uno tiene su dignidad chica. Además ya estoy viejito para andar me de escalada.
B centellea repetidamente una veces.
G: Como no. Típico de él. Es un caso. Tenia que ser de eso ¿Por donde tengo que empezar?
B centellea y centellea y sigue centelleando un poco e intenta seguir centelleando, pero G la interrumpe de sopetón.
G: Vale de bromas. Di le que se deje de tonterías y se quite el disfraz de viejo de la montaña errante. Que Gato dice: Ajam, ya veo, no, no. No pienso preguntarte si este cuento terminara... Que quiere que haga con respecto a eso. El sabe que es eso, así que, si no quiere que demos más vueltas que un tiovivo de feria, tendrá que decírmelo.
B centellea un rato.
G: En serio Esfera, y no te ofendas, sabes que me caes bien, a veces me gustaría que existiera otra cosa para estos menesteres. No se ¿Algo que fuera como un cuadrado, con teclas y que sonara, por ejemplo? No lo digo por ti, enserio, sino por poder decirle a él las cositas directamente. Le iba a decir un par de cosas bien dichas.
B centellea tres veces. G contesta al momento con tono rudo, como si fuera ha hacer fuzzzzzzzzz.
G: No es que me haya enfadado, bueno algo si. Él sabe perfectamente que ella no me cae bien del todo ¿Por que lo primero que tengo que hacer es ir a hablar con ella a pedirle consejo? Seguro que lo hace a posta. Me va a dar lo mismo pero, si no fuera por lo interesante que es, te juro que rompía mi contrato de familiar en este mismo instante.
B centellea un numero indefinido de veces, pero pocas. Y G responde muy airadamente.
G: A ver ¿Y si te hecho a rodar, que dirás, eh, a ver? Claro que lo tuyo, a pesar de decir, es siempre estar en silencio, no te las des de Héroe del cuento, que no. Ya tenían que salir alguno de los músicos... Donde las dan las toman ¡Que lo hago por que lo quiero, que lo quiero dices! ¡¡Es la curiosidad!! Lo ahogo por curiosidad solamente.
B centellea un poquitín más, pero los centelleos son suaves y alargados, como cariñosos. Y G agacha un momento la cabeza, mirando hacia algún lugar lejano por debajo del suelo, como derrotado. Casi con una lágrima, pero los gatos no pueden llorar.
G: ¡Ah! Que le vamos ha hacer, es así, y el lo sabe ¿Sabes? Ha veces me siento como si solo fuera un personaje de un cuento que él escribe. En sus manos, como si todos lo fuéramos. Que no puedo ser yo mismo sino lo que él quiere. Pero, por otro lado, que no puedo ser si no es gracias a él ¿Tu crees que él amara a sus personajes? No, no me respondas mejor... Me voy a cumplir mi cometido, que se me esta haciendo tarde.
B centellea una vez como si suspirara. Luego centella una cuantas veces. Mientras G se incorpora, se estira con el rabo tieso y se agita como sacudiéndose las pulgas.
G: Bueno si. Ya te contare. Aunque no se para que si tu eres una Esfera de cristal y puedes ver si quieres el futuro.
B centellea un poco más.
G: Si, ya se que te relaja hablar conmigo. Que no te trato como un simple objeto y que nunca te pregunto por el futuro. Bueno, me voy, adiós.
B centellea una vez.
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