domingo, 21 de junio de 2009

Acto cuarto: Buscando lo imperdible

Princesita y Gato reaparecen de repente en mitad del medio día en la ladera de una montaña con arboles aquí y allá, al fondo en la ladera se ve la entrada de una cueva de la que proviene un resplandor dorado, de vez en cuando suena un tintineo metálico y un gruñido suave.

G: ¿Todo bien?

P trastabillando un poco.

P: Me siento un poco mareada.

G: Si al principio el teletransporte marea un poco, sobre todo por lo de deshacer a tu otro yo.

P: ¿Como?

G: Nada, deja lo seria muy complicado y largo de explicar. Lo que menos tenemos es tiempo.

P: Bueno vale, pues no te pongas siempre con tus misterios, diciendo las cosas por decir.

G: Soy un gato y soy misterio... Va deja lo, espera aquí un segundo, parece que esta en casa.

P: ¿Quien y por que tengo que esperar?

G: Tu espera y ven cuando te llame... Ah! Y por nada del mundo se te ocurra señalar.

G se dirige hacia la entrada de la cueva y P se agarra las manos a la espalda mientras empieza a contonearse aburrida a sabiendas de que le toca esperar. Cuando G entra en la cueva el sonido tintineante se intensifica por unos momentos y luego recobra su normalidad. P escucha hablar a G entrecortadamente y le parece reconocer otra voz pero no llega a distinguirla así que pone ahuecada la palma de su mano sobre la oreja, intentando oír

G: Ho... la... mo... tas... ene... igo... iga... así... quila...
...

G: ...na ...ecita...

P no soporta la curiosidad y se asoma por la entrada de la cueva, entonces todo parece ocurrir rápidamente...

P: ¡Pero si es un osito de peluche lleno de imperdibles!

P intenta levantar la mano para señalar. G gira y salta en el aire hacia la mano para evitar que P señale al osito de peluche. El osito de peluche, un poco mas grande que G y cuyos imperdibles son los causantes del resplandor se cubre, con sus bracitos mientras retrocede asustado y el tintineo metálico se intensifica.

G enfadado: ¡Te dije que no se te ocurriera señalar! ¡Además es una osita!

P sorpendida: ¡Pero...! ¡Pero es que es un...! ¡Lleno de...!

Osita asustada: ¡Una princesita humana, humana! ¡Que miedo!

G: ¿¡Ves lo que has conseguido!? Además se llama Ursala.

P perpleja: ¡Sera Ursula! ¿No?

(U = Ursala)

U: ¡Que no se acerque! ¡Que no señale!

G: ¡No, es Ursala...! Tranquila Ursala, no es peligrosa, solo deja me que te explique... ¡No se te ocurra señalarla princesa!

P nerviosa: ¿Pero Ursala?... ¿Y todos esos imperdibles, además es una...?

G: ¡Si ya, y yo soy un gato que habla y hace apenas 4 horas estábamos en el castillo aunque para ti a pasado solo un instante...! ¡Ya podías empezar a acostumbrarte a estas cosas! ¿Es que no has leído ningún cuento de princesas?

U asustada: ¿Se comerá todo como la de los rizos de oro? ¿Se acostara en mi cama? ¡Que no me señale!

P desubicada : ¿Y por que dice tanto que no la señale? ¿Ursala y no Ursula?

G: Ursa de Osa en la... Latín. Princesa quieres callarte un momento necesito hablar con Ursala o sino no nos ayudara ¡Y por nada del mundo se te ocurra señalarla!

U: ¡Que no me señale! ¡Ah, Que venga mi hermana mayor! ¡Que venga mi hermana mayor! ¡Ayuda, Ayuda...!

P: ¡Que de imperdibles!

U: ¡Que no me señale!

G da un gran bufido y se eriza completamente enfadado.

G: ¡Queréis callaros las dos y calmaros!

P y U se callan anonadadas, pero U sigue a la defensiva.

G: Bien vale, a ver Princesa deja me un momento que hable con Ursala y por Dios no se te ocurra señalarla...

P se cruza de brazos resentida.

P: Vale, vale, no te preocupes.

U: Queeee... ¡Que no me señale!

G: Tranquila Ursala es buena chica, necesitamos orientación.

U parece que se tranquiliza un poco.

U: Pero si esta aquí y además contigo ¿Como va ha estar perdida?

G: Bueno, aunque te este mirando no creo que ni sepa a donde esta mirando. Aun así no es ella la que esta perdida.

P: ¿Oye como que no se a donde estoy mirando? De todas formas tu no me explicas nada.

G: Princesita por favor guarda silencio un momento...

U: Se comerá mi comida.

G: Bueno es la hora de comer mas o menos así que si nos dieras luego un poco de miel de la oronda colmena lunar...

U: ¡Entonces es como la de los rizos!

G: ¡No! Es buena chica. Si hasta fue en una calabaza el día Jack. Además no tenias que creerte literalmente todos los cuentos que te cuenta tu hermana mayor.

U: ¿Le gustan las calabazas como a Sali y a Jack? ¿Celebro el día de Jack?

G: Precisamente el día de todos los espectros fue cuando conocío a su príncipe, Azul.

U: ¿Otra buscando a Azul? ¿Así que su norte tenia que ser Azul?

P emocionada de pronto: ¿Sabes donde esta?

U desconfiada: ¿Gato?

G: Es buena chica y no te señalara.

U: Yo todo lo mas podría deciros quien podría tener idea de donde esta.

P desganada: ¿No sabes donde esta?

U: Yo todo lo mas puedo ayudar a que la gente no se pierda, no a encontrar a alguien perdido.

P: ¡Oh, Vaya que desilusión!

G mirando a princesa de reojo en reprobación: ¿A quien tenemos que ir a ver?

U contesta desganada: ir a ver a Monceros.

P: ¿A quien?

G: Ya lo sabrás cuando lo veas. Ursala ¿Nos darías un poco de miel para antes de la teleportación, por favor?

U: Bueno, anda por ser tu.

U se interna en la cueva haciendo su sonido tintineante.

P cuando U esta ya algo lejos: ¿Oye gato y por que va toda llena de imperdibles?

G: Pues es fácil, por que la gente para no perderse siempre la señala y así esta llena de imperdibles.

P: Ah, bueno.

U reaparece con dos diminutas tortas doradas, da una a gato en la boca, mira a P con desconfianza y le lanza la otra, esta la coge al vuelo y luego mira a G.

P: ¿Esto que? ¿Con esto vamos a comer?

G: Tranquila es como la Jalea Real pero a lo bestia, ya te digo que es miel lunar ¿Es que no has leído las canciones de Machado?

P: ¿Como?

G: Da igual, comete eso y pon la mano en mi cabeza que nos vamos.

P se come la torta diminuta y pone la mano sobre la cabeza de gato.

U: Adiós Mi...

G: No me digas por ese nombre...

U: Bueno adiós Princesa y adiós Gato.

G y P al unisono: Adiós.

U se adentra en su cueva tintineando, mientras G y P se desvanecen.

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